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Talento político

El talento político escasea. En España, de manera escandalosa en comparación con los países de nuestro entorno, y Navarra en esto no es una excepción. Es lo que tenemos. Nos resignamos, haciendo gala de virtud cristiana, pero pecando de falta de virtudes cívicas. La distancia, el divorcio mejor, entre los políticos y la ciudadanía es responsabilidad de la clase política, pero también nuestra.

El jacobinismo, que algo bueno tuvo, apeló a una ciudadanía activa y virtuosa, atenta y preocupada por la cosa pública, capaz de hacerse presente en el escenario y el debate público, atando en corto a sus representantes. No se trata hoy de cortar cabezas, pero sí de exigir responsabilidades directas cuando quienes gobiernan dejan de preocuparse por la defensa concreta del orden de libertad y del bienestar general, y únicamente se ocupan de su propio interés, dejándose llevar por una excesiva ambición,

Hemos dejado de lado la virtud de la participación, que compete a todos, tengamos o no una responsabilidad política directa, y los políticos campean a sus anchas, creciendo y reproduciéndose en sus propios viveros. Nos sorprende que aquí no dimita nunca nadie, señal de que las gentes ordinarias somos vistas como excesivamente ordinarias por parte del poder y sus cortesanos, y no piensan que deban dar cuentas ante la opinión. Somos responsables de los políticos que tenemos.

Nos sorprende también que el segmento más poblado de nuestra fauna política no haya conocido otra actividad profesional que la relacionada con la política, a diferencia de lo que sucediera con la generación de la Transición, hoy tan denostada y en liquidación. Eso puede explicar la obsesión por los títulos de tanta legión de ministros y ministras, consejeros y consejeras, diputados y diputadas, y hasta de algún presidente o presidenta autonómica, en busca de honores y riquezas que llevan a perder la cabeza.

Esa necesidad sentida de tapar las propias vergüenzas o de realzar la presencia ante una audiencia a la que realmente se desprecia, es la más clara manifestación de falta de talento político. Nuestros próceres y ‘próceras’ reducen el talento político a su dimensión más simple. Necesitamos políticos con formación más allá del manual del partido, sí. Pero cuando se pretende disfrazar el capital intelectual y las competencias funcionales que todo político debe poseer, con resultonas prendas académicas al uso, fáciles de poner, como han venido a ser los másteres, es señal de que no hay otra cosa que ofrecer.

Elementos sustanciales del talento político son también –o sobre todo– la calidad humana, la inteligencia moral, la cultura del compromiso, la responsabilidad social, los comportamientos, la comunicación entendida no como propaganda o demagogia –síntoma igualmente alarmante de falta de auténtico capital intelectual– sino como capacidad de dar razón de las propias acciones y decisiones a una ciudadanía …que ya ha salido a la calle como Diógenes con su lámpara en busca de políticos verdaderamente sabios y honestos.




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La obsesión por la lengua, ¡qué cruz!

Y dale bola, son incansables. La obsesión por el euskera de los dos cuatripartitos que gobiernan Navarra y Pamplona no tiene límites. Hasta tal punto que están hartando a gran nº de navarros, navarros que miraban con cariño a la lengua vasca pero que ahora la empiezan a aborrecer, ¡qué torpes son estos gobernantes!

La gente no soporta que le impongan nada a la fuerza y más, si es una lengua muy difícil de aprender y que no tiene una utilidad práctica manifiesta. Ven por otra parte, que la administración navarra está sobrevalorándola para poder acceder a un puesto de trabajo de funcionario, con lo que hacen a la gente rehén del vascuence -sin olvidar el efecto llamada a las profesionales del País Vasco que conocen el euskera-. Está demostrado que no se aprende una lengua cuando te obligan a aprenderla.

Tampoco la gente está de acuerdo en que se gaste tanto dinero en su promoción y difusión cuando sigue habiendo tantas estrecheces económicas en muchas familias navarras. Ni por qué cambian toda la papelería oficial para poner el euskera por delante del castellano (español, fuera de España). Ni por qué tienen que cambiar los paneles de tráfico en las carreteras para seguir la misma norma que la papelería. Ni por qué se gasta tanto dinero público en anuncios institucionales en los medios de comunicación para promocionar el euskera. Ni por qué hay que disolver la zonificación del euskera, zonificación que parece totalmente razonable por el diferente uso del vascuence en las diferentes zonas de Navarra -de mucho a prácticamente nada- para extender el euskera por todo el territorio porque “todos los navarros tienen el derecho de aprender y de utilizar el euskera al margen del lugar donde vivan”, dicen. Ni por qué hay que dedicarle más que el doble del dinero de lo que se dedicaba al Instituto de Euskera, que ha subido a casi 7 millones de euros anuales, además de algo más de un millón de euros para acondicionar su nueva sede. Y lo que es más chocante, por qué hay muchos estudiantes que proceden del modelo D (euskera) que en la universidad pública se matriculan en los grupos de castellano en lugar de hacerlo en los de euskera. Este último hecho, ¿tendrá alguna relación con que hay mucho vascoparlante que prefiere utilizar el castellano al euskera en la vida ordinaria? ¿Estarán pensando en el futuro trabajo en el que no le van a exigir el euskera? Muchos chicos que aprenden euskera en las ikastolas o en el modelo D, lo olvidan porque no lo practican en la vida ordinaria después de abandonar el centro escolar. Así se podría explicar que menos del 7% de la población navarra utiliza el euskera cotidianamente.

Lo que parece que no saben los dos cuatripartitos que gobiernan Navarra y Pamplona, es que la gente no es tonta y saben que detrás de esta obsesión no está la defensa cultural del euskera, ni asegurar la comunicación en euskera allí donde no se habla, detrás está la creación de un espíritu vasquista que nos acerque de forma natural y sin sobresaltos a la realidad de Euzkadi hasta crear la gran entelequia de Euskalerría, Navarra incluida. No hay otro motivo, cualquier otra justificación es pura fantasía.

Y lo que es más grave, están consiguiendo dividir a la población navarra entre los que hablan euskera y los que no, entre los que defienden el euskera y los que no, entre los que se aprovechan del euskera y los que no. Agur.




AVE

Maldito cemento

Las nuevas izquierdas populistas y separatistas le han cogido mucha manía a las grandes infraestructuras de obras públicas, y le echan la culpa sobre todo al cemento que se utiliza en ellas ¡pero qué culpa tendrá el pobre cemento! Los avances tecnológicos que han tenido lugar en el S. XX superan a todos los que se habían producido hasta entonces en la humanidad. Son los avances que han cambiado nuestro planeta hacia unas cotas de desarrollo y de bienestar, especialmente en el primer mundo, nunca alcanzadas hasta ahora. Bien es cierto que hay grandes desigualdades entre regiones y países y esa es la gran asignatura pendiente que, siendo realistas, es difícil de superar, pero hay que seguir trabajando en ello.

Con cemento se construyen grandes infraestructuras de comunicación: carreteras y vías férreas; se construyen grandes obras hidráulicas: embalses y regadíos, puentes…, pero es que con cemento también se construyen colegios y universidades, hospitales y residencias, polideportivos y parques… y, por qué no, edificios de casas y fabriles. Casi nada escapa al cemento, sin olvidar el gran nº de puestos de trabajo que genera. Todo ello hace que los países sean más desarrollados y más prósperos, y puedan ser más justos y solidarios. Porque las infraestructuras una vez construidas las utilizamos todos, tanto los que están a favor como los que están en contra, los de izquierdas como los de derechas.

Pues ni por esas. Sigue habiendo colectivos y partidos de la nueva izquierda populista y nacionalista empeñados en anatemizar al cemento. Si al menos fueran honestos y leales a sus principios, se negarían a beneficiarse del uso de estas infraestructuras una vez construidas. En Navarra, por ejemplo, se han opuesto de manera férrea y violenta a la construcción de la autovía del Norte Pamplona-San Sebastián, a la construcción del pantano de Itóiz, al recrecimiento del de Yesa… Ahora se oponen al Canal de Navarra y al AVE navarro Sin embargo, disfrutan como los que más yendo a Donosti por la autovía, se benefician del agua de boca y de riego de Itóiz, viajarán encantados en el nuevo AVE cuando se construya. La hipocresía campa a sus anchas en estos colectivos populistas y separatistas, nos tienen acostumbrados.

La sociedad navarra sensata tiene que vivir con esta lacra, pero tiene que seguir firme en su empeño por no perder el tren del progreso y de la modernidad. Cuando formas parte de un ente geográfico, económico y social como la Unión Europea, no queda más remedio que seguir la estela del desarrollo de los países más avanzados, para no perder el compás del buen posicionamiento en la región con mejor calidad de vida global del planeta y así conseguir una sociedad más rica, más justa y más solidaria.




Javierada

La semana de Javier

La semana que estamos viviendo es la semana de Javier que, sin lugar a dudas, ha sido el navarro más importante de la historia de nuestro reino. En 1621 la antigua Diputación del Reyno le nombró patrono de Navarra, a quien en 1657 se le unió San Fermín por un Breve del papa Alejandro VII, por lo que desde entonces Navarra tiene 2 copratronos: Javier y Fermín. Javier fue canonizado en 1622.

Esta semana se materializa en la novena de la Gracia (del 4 al 12 de marzo) creada en 1634 para conmemorar la canonización del santo, que ha perdido mucha fuerza con los años, y en la Javierada, que en la actualidad tiene dos variantes: la clásica que tiene su origen el 10 de marzo de 1940 (hay quien la sitúa en el 4 de marzo de 1886 en acción de gracias porque Navarra logró superar la epidemia de cólera del año anterior) y la mal llamada de “las mujeres”, que arrancó en 1970; ambas, lógicamente, no hacen diferencia de sexo, una se celebra el primer domingo y la otra el segundo.

La Javierada no sólo aguanta el tirón de los tiempos, sino que se ha convertido en un paradigma de nuestra tierra. Da gusto ver cómo cada año se tiran a la carretera y a los caminos miles de personas –navarros y de fuera- para gozar de un acontecimiento que tiene todos los ingredientes positivos: religioso, deportivo, familiar, social, lúdico…
La Javierada como la vida misma se ha dulcificado con los años. La ropa y el calzado utilizados por los “peregrinos” son mucho más cómodos y seguros que hace unas décadas. La protección civil de las gentes es tanta que se ha convertido en excesiva. Los voluntarios son tan generosos que te hacen mucho más amables las pequeñas penalidades. Hasta la solidaridad parece que se ha instalado en la Javierada.

Aunque son tiempos difíciles porque la oferta de ocio actual es espectacular tendríamos que esforzarnos en reservar un “finde” de la primera quincena de marzo para participar en una de las fechas más señaladas del calendario navarro, la Javierada. Los que ya la conocen para que repitan y, los que nunca la han hecho, para que descubran una vivencia que no les va dejar indiferentes.

Francisco de Jaso y Azpilicueta, Francisco Javier, nacido en Javier en 1506, fue un joven que, teniéndolo todo, pues era de rico abolengo, deportista de élite, inteligente y formado, con una gran simpatía…, todo lo abandonó para cruzar tierras y mares para evangelizar el lejano Oriente. Por ello, en 1927 fue nombrado por el Papa Pío XI patrón universal de las misiones, junto con Sta. Teresita del Niño Jesús. Es para sentirse orgullosos.




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El Euskal-Osasuna

Llama la atención el silencio de los políticos navarros sobre una de las noticias de este frío mes de febrero en Navarra: el nuevo patrocinador de Osasuna será Euskaltel, la operadora vasca de telecomunicaciones. También sorprende que no se tenga noticia de que ninguna empresa navarra haya optado al patrocinio del equipo rojillo. El silencio de los corderos duele en los oídos de muchos ciudadanos.

Euskaltel siempre ha estado catalogada como una compañía amparada y tutelada por el poder público en la Comunidad Autónoma Vasca. Constituida en 1995, sus accionistas fueron en su origen las antiguas tres cajas vascas, las eléctricas Iberdrola y Endesa, la Corporación Mondragón y el propio Ejecutivo vasco. Por aquel entonces, los nacionalistas votaron a favor de la investidura de Aznar a cambio de autorizar al Gobierno vasco, entre otras concesiones, a la puesta en marcha de la operadora. En 2012 Euskaltel logró hacerse con la red de fibra óptica propiedad del Gobierno vasco tras abonar 68 millones de euros y, actualmente, tras la compra de la gallega de cable R y de la asturiana Telecable, se ha convertido en la operadora dominante en el norte de España. El grupo vasco anunciaba a finales del año pa-sado su intención de invertir 10 millones de euros para su expansión en Navarra.

Bien, por fin ha llegado, para alegría del Cuatripartito y particular regocijo en la Barkos-Etxea de los Geroa: la marca Euskaltel, ligada a Osasuna, se paseará por los campos de fútbol de toda España.

¿Tenemos los navarros lo que nos merecemos? En ocasiones, la áspera realidad así lo certifica.




Gobierno del kanbio

Haciendo amigos

Una de las características fundamentales del gobierno cuatripartito de Navarra –y por extensión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona- es que gobiernan practicando la acción del ”haciendo amigos” pero justo en sentido contrario, porque gobiernan en contra de la mayoría que no piensa como ellos, gobiernan en clave nacionalista y/o populista.

Basta hacer un pequeño recorrido por las principales acciones de gobierno de estos dos años y medio de legislatura para confirmar la premisa anterior.

“Haciendo amigos” cuando se le pone trabas al PAI (Programa de Aprendizaje de Inglés) con la excusa de evaluarlo, pues están convencidos de que el inglés compite con el euskera, este argumento es una solemne tontería. El euskera solo podrá imponerse con una marcada discriminación positiva en su implantación. La corriente del inglés tiene tanta fuerza que no va a haber forma de pararla por la necesidad -¡casi obligación!- de conocerlo en un mundo globalizado, sobre todo, como herramienta laboral, esta es su gran fortaleza.

“Haciendo amigos” cuando al poco de llegar al gobierno cambian toda la papelería y la cartelería oficial en bilingüe –¡antes ya lo estaba!- y ponen en primer lugar al euskera que es la lengua de Navarra ampliamente minoritaria. La mayoría de la ciudadanía navarra no entiende semejante gasto y semejante gesto.. Hechos como este contrarían a muchos navarros y confunde a los usuarios, especialmente, a los de fuera de Navarra.

“Haciendo amigos” cuando proponen un plan de promoción del euskera totalmente exagerado y forzado y prometiendo ayudas desproporcionadas a los programas y actividades que se realicen en esta lengua.

“Haciendo amigos” cuando en las oposiciones para diferentes plazas de la administración navarra, entre ellas las de funcionariado, los méritos por el conocimiento del euskera tienen un peso desproporcionado en relación a otros que son más importantes y necesarios para el desempeño de la actividad profesional de la plaza.

“Haciendo amigos” cuando se oponen a que los trabajadores que realizan su actividad laboral en la Universidad de Navarra sean atendidos por la Clínica Universidad de Navarra, con lo que cargan aún más la ya saturada atención médica y hospitalaria de la sanidad navarra y sus abultadas listas de espera.

“Haciendo amigos” cuando ponen tantos inconvenientes a la realización de la segunda fase del Canal de Navarra destinado a llevar agua de boca, agua para la industria y agua de riego a 21.500 Ha de la Ribera. Este hecho se agrava especialmente cuando ya está construido y a pleno rendimiento el pantano de Itoiz, una obra tan contestada en su principio como necesaria en la actualidad. La falta de entusiasmo gubernamental por el Canal se entiende mucho menos cuando la Ribera lo está pidiendo a gritos y el Estado Español lo cofinancia generosamente.

“Haciendo amigos” cuando el cuatripartito en su mayoría se opone a la realización del Tren de Alta Velocidad y más, cuando el total de la infraestructura es financiada por el Gobierno central. Quedarnos sin el tren es renunciar al progreso y al desarrollo de Navarra, es perder el tren de la modernidad hacia el proyecto de mayor integración y consolidación europeas. Ha tenido que ser el Ministro de Fomento De la Serna quien tome la decisión de tirar hacia adelante con la obra, así se ha convertido en el mejor Consejero de Obras Públicas del Gobierno de Navarra, ¡paradojas de la política!

“Haciendo amigos” cuando el Parlamento de Navarra con los votos del cuatripartito deroga la ley de símbolos de Navarra con la pretensión oculta de que pueda ondear la ikurriña -bandera oficial de otra Comunidad Autónoma- en las instituciones navarras, acto que se viene produciendo el día del chupinazo -perdón, Txupinazo- en el balcón oficial del Ayuntamiento de Pamplona. Saben que esos pocos minutos suponen una gran propaganda para sus intenciones anexionistas.

“Haciendo amigos” cuando el Ayuntamiento de Pamplona se empeña en “amabilizar” el Casco Antiguo de Pamplona, cerrando al tráfico una zona que ya estaba suficientemente libre de vehículos y creando más carriles bici en una ciudad que ya poseía más kilómetros de carril que la mayoría de ciudades españolas de su tamaño. Lo mismo puede decirse del segundo Ensanche de Pamplona, un ejemplo de núcleo urbanista racional y equilibrado. Con estas medidas que se han impuesto de manera sorpresiva y forzada, poco participativa, han conseguido enfrentarse a vecinos y comerciantes.

En fin, “haciendo amigos” cuando la presidenta Barcos del Gobierno de Navarra no representa a Navarra, no representa a la mayoría de los navarros, cuando no acude a los actos institucionales donde se encuentran invitados oficialmente las principales autoridades del Estado y todos los presidentes de las Comunidades Autónomas españolas.

La duda está en adivinar si esta práctica del “haciendo amigos” va a tener consecuencias en el sentido del voto en las próximas elecciones autonómicas y municipales del próximo año. La ciudadanía navarra tiene la última palabra.




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Las ausencias de Uxue Barkos

Lejos quedan aquellos años de discursos y dietas de Uxue Barkos en el Madrid del zapaterismo, cuando su oratoria y su falta de experiencia parlamentaria era agasajada con premios y reconocimientos de todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados. Seis años después, enfrascada ahora en los menesteres presidenciales de Navarra, la agenda política de Uxue Barkos tiene dos importantes páginas en blanco que coinciden con dos actos de enorme peso institucional y simbólico en nuestro país: el 12 de octubre, el Día de la Fiesta Nacional de España, y el 6 de diciembre, el Día de la Constitución.

¿El pecadillo humano de la pereza? ¿Falta de sentido de la responsabilidad política? A priori, ninguna de las dos posibles explicaciones parece encajar con la propia personalidad de la presidenta Barkos. En julio de 2015, ella misma reconocía ser consciente de que era una presidenta abertzale en una región no abertzale. Y esta es la clave para entender sus ausencias otoñales de octubre y diciembre.

            La presidenta de la Comunidad Foral se ha revelado como un ejemplo vivo y recalcitrante del célebre refrán de nuestra lengua “Donde dije digo, digo Diego” por una estrategia que transciende los límites de Navarra. Los gestos son comunicación y hoy en día la comunicación del mensaje es la piedra angular de la política. Si una foto vale más que mil palabras, lo mismo cabe decir de las ausencias en las imágenes que captan determinados momentos. Por eso, resulta muy ingenuo pensar que estas ausencias calculadas están orientadas hacia el electorado nacionalista del Cuatripartito.

En realidad, su objetivo no es otro que transmitir de modo muy claro al resto del país que Navarra is different. Desde su posición como máxima representante del Estado en Navarra, las ausencias de la presidenta Barkos expresan de modo rápido, sencillo y eficaz el mensaje de que Navarra es una Comunidad nacionalista que discrepa abiertamente del espíritu de país unido que es España. Es decir, el rodillo del pensamiento único nacionalista impone su marca en la comunicación del mensaje y en la imagen de la Comunidad Foral en España. La realidad es áspera. Pregunten a un extremeño, murciano o salmantino. Navarra wake up.




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La lengua es la frontera

La lengua es el camino hacia la tierra prometida y, tanto se confía en ella, que se la considera el tótem de la vieja religión del nacionalismo. Los nacionalismos que poseen una lengua diferenciada avanzan mucho más rápido que los que no la tienen y esta carencia puede poner en peligro la ansiada meta de la independencia. En la práctica, es muy difícil desgajarse de una gran nación hablando la misma lengua. Cataluña no habría dado el paso que ha dado sin la lengua, sin el catalán.

Existe mucho interés en preservar las lenguas minoritarias como especies amenazadas del ecosistema político y social. Aquí en Navarra se trata del vascuence, del euskera en términos modernos. Para ello se recurre a la riqueza cultural ancestral, al derecho de las lenguas a ser habladas –como si las lenguas tuvieran derechos-, al vehículo de comunicación -como si con el castellano no pudiéramos entendernos-… Todos estos argumentos –excusas- no son suficientes para convencer a la gran mayoría de los navarros para abrazar el aprendizaje de la vieja lengua navarrorum. El aprendizaje del euskera es, además, de una gran dificultad.

En la sociedad actual del conocimiento, del progreso y de la globalización, las gentes prefieren gastar su cupo de aprendizaje de idiomas, en lenguas que le ayuden en la comunicación con gentes de otros países, de otras latitudes, priorizando especialmente las razones de tipo laboral. Casi siempre, se lleva la palma el inglés por razones obvias.

Ante estas circunstancias, el aprendizaje del euskera no avanza en la sociedad navarra al ritmo deseado por los planificadores del nuevo movimiento nacionalista –separatista-, viéndose obligados a poner en marcha estrategias que hagan que la gente se convenza del interés práctico de aprender la lengua. Y ya se sabe que no hay mayor interés que el laboral en una época en la que el paro es tan abundante. La estrategia que mejor funciona es la de ligar el conocimiento del euskera a la posibilidad –¿garantía?- de obtener un puesto laboral en la administración navarra, con el pretexto de que la sociedad navarra tiene el derecho de ser atendida en euskera –una vez más, como si no fuéramos capaces de entendernos en castellano…-. Es lo que se conoce como someter a la población navarra al chantaje del conocimiento del euskera para poder acceder a un puesto laboral en la ansiada administración, un puesto de funcionario, en definitiva, un puesto fijo.

Este chantaje emocional va dirigido fundamentalmente a los padres de los niños que tienen que elegir el modelo educativo para sus hijos, pues ya se sabe que los padres quieren lo mejor para sus pequeños y el futuro laboral es uno de los aspectos que más les preocupa. Aquí nace la verdadera cantera infantil para el estudio del euskera, de familias no alineadas con el movimiento euskaldún, pero que confía en el euskera como herramienta laboral. No son conscientes de que solo un pequeño porcentaje de los niños de hoy podrán optar a un puesto en el sistema público navarro del futuro. Les engañan.
Lógicamente, esta hoja de ruta tiene su culminación en los baremos que se elaboran para cubrir las plazas de funcionario en las oposiciones de la administración foral, donde la valoración del euskera es desproporcionada frente a los méritos de conocimiento de la especialidad objeto de la plaza, incluidos los idiomas extranjeros.

Pero no acaba aquí la discriminación positiva hacia el euskera, pues además se conceden ayudas y subvenciones para aquellos colectivos que “vivan en euskera”. Otro nuevo chantaje acompañado de discriminación social, que sale del presupuesto de todos los navarros.
Curiosamente, el mercado laboral externo a la administración, el de las empresas, que es muchísimo más elevado que el funcionarial, casi nunca demanda el euskera como mérito para obtener el puesto. Una prueba más de la superficialidad con que se alienta el desarrollo del euskera en Navarra
Muchos navarros se dan cuenta de las intenciones del cuatripartito -que gobierna la Comunidad Foral y el ayuntamiento de Pamplona- en un tema tan sensible como el euskera y se revelan contra ellas. Aunque parezca una obviedad, la gente no es tonta. Además, no les hace ninguna gracia que se empleen medios desproporcionados del erario público para el fomento forzado del desarrollo del euskera.

Con todo ello, se subvierten los dos objetivos nobles del aprendizaje del euskera: la riqueza cultural ancestral y la utilización como vehículo de comunicación, que saltan por los aires a cambio de conseguir el aprendizaje forzado del euskera, prometiendo el paraíso del mercado laboral.
Se trata de hacer públicos estos hechos que van en perjuicio de una gran mayoría de navarros. Y como lamentablemente esta deriva pro-euskera no se va a modificar, más al contrario, se va a acentuar en los próximos meses, los votantes navarros tendrán una razón más para elegir con conocimiento y responsabilidad el color de su voto en las próximas elecciones autonómicas y municipales (2019).

Una lengua tan bella como el vascuence que se ha hablado con normalidad en el tercio norte de Navarra, se quiere extender artificialmente por el resto de la Comunidad Foral. En el hipotético caso de que se consiga, el siguiente paso será utilizarla como vehículo para la construcción de la nación vasca, Euskadi y Navarra, para, una vez agrupados, se pueda dar el paso hacia la independencia de Euskalerría. Ese día, que esperamos que no llegue nunca, Navarra dejará de existir como tal y pasará a ser un ente menor de la gran nación vasca.

La lengua es el camino. La lengua es la frontera. La lengua es la nación. ¡La lengua es el euskera!

Sociedad Civil Navarra




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No estáis solos

La manifestación celebrada el pasado sábado en Barcelona en respuesta a los atentados del 17 de agosto tenía como objetivo expresar con absoluta rotundidad el rechazo de la sociedad catalana al terrorismo yihadista. Sin embargo, es obligado hacer una reflexión de lo que ocurrió antes, durante y después del transcurso de la marcha. Sin nocturnidad pero con clara premeditación, diversas asociaciones independentistas apoyadas por los aparatos propagandísticos de los medios de comunicación públicos catalanes, así como partidos secesionistas, fuerzas antisistema y círculos de extrema izquierda, escenificaron un bochornoso teatro independentista en las calles de la ciudad Condal. La solidaridad con las víctimas de la barbarie yihadista pasó a tener un papel secundario y las estelas independentistas enterraron esa imagen de una Barcelona cosmpolita, abierta y moderna que todos los españoles siempre hemos admirado y amado.

Sociedad Civil Navarra acudió también a la manifestación ciudadana celebrada en Barcelona. Asistimos a la misma junto a nuestros compañeros de Societat Civil Catalana para mostrar nuestra más enérgica condena y expresar nuestra solidaridad con las víctimas del atentado terrorista. Pero durante el recorrido por las calles de la ciudad fuimos conscientes que el controvertido lema oficial #NoTincPor por el que estábamos allí la se había pervertido en beneficio de una causa ajena a la voluntad de la mayoría.

Todos sabían que la manifestación se iba a convertir en el centro del interés mediático internacional, de modo que los organizadores no dudaron en contaminar el sentimiento original de solidaridad, valentía y dignidad frente al terror yihadista con un estudiado y orquestado agravio de abucheos y pancartas ofensivas hacia las instituciones que representan legítimamente a todos los ciudadanos: el Gobierno y el Rey, jefe del Estado.

Afortunadamente también pudimos comprobar y constatar que una parte considerable de la sociedad catalana se resiste a claudicar ante la mentira y la imposición del pensamiento único nacionalista. Muchos, muchísimos ciudadanos catalanes nos piden al resto de españoles nuestro apoyo. No podemos abandonarles ante este caciquismo totalitario nacionalista dirigido desde las instituciones catalanas.

Los navarros tenemos que ser conscientes de que esa opresiva atmósfera independentista y esa fractura social no llegan de un día para otro. Se trata de un largo proceso con varios años de recorrido a través de tres elementos clave: la educación, la lengua y los símbolos. La desconexión social del estado español representa una larga carrera de fondo para el nacionalismo catalán y vasco. Por ello, resulta imprescindible una resistencia cívica de asociaciones ciudadanas que construyan diques de contención frente al pensamiento único nacionalista. De lo contrario podemos correr en un futuro no tan lejano la misma suerte que Cataluña.

Por eso, desde Navarra y desde el resto de España, os decimos alto y claro, ¡no estáis solos!




borroka

Reflexiones de un borroka en verano

Colega, nadie sabe lo difícil que es ser un borroka auténtico en Euskalherría. Para empezar, un pastizal que te pasas solo en ternuas y quechuas gabachas. Habitualmente tenemos cara de mala leche, solo sonreímos con los colegas y siempre escuchamos en el espotifai a Soziedad Alkoholika y Eskorbuto. Pero lo más duro es la pesadilla del verano. Todos los malditos años igual. Guiris, turistas, taurinos y españoles. Son una plaga. Empiezan a llegar ya con las procesiones de los curas en Semana Santa y se pasean por toda Euskalherría por donde les da la gana sin ningún miramiento. Qué coño, son como los Cuatro Jinetes esos del Apokalipsis (otra norma, además del corte de pelo, los borrokas siempre tenemos que escribir las cosas importantes con -k y –tx; ya se sabe, las amas y las amatxis de los borrokas preparan siempre bokatas de txorizo, nunca bocatas de chorizo).

¿Por dónde iba? Ah, sí: los Jinetes esos. Los auténticos borrokas detestamos a toda esa peña. Porque nosotros no nos juntamos con cualquiera, no. Nos fastidian los guiris sonrosados de chancletas y bermudas horteras. Tampoco podemos ni ver a los turistas-hormiga, esos plastas que viajan con la guía de viaje en una mano y el palito de la selfie. ¿Y los taurinos? Buf, los taurinos, colega. Detestamos a esos pijos de camisa planchadita, gomina y copa de vino. Y luego están los españolazos. Los odiamos. Esos sí que son la bomba. Y provocan, vaya que si provocan. Se bañan en nuestras playas, comen hasta kokotxas, y lo más alucinante de todo, no entienden ni una palabra de euskera. Ah, y de vez en cuando, alguno va y hasta se liga alguna de nuestras chavalas. Son lo peor.

Pero este verano se van a enterar. Vamos a ir a por ellos. Ya nos hemos aprendido las consignas para las ekintzas: Tu-rist-gou-jom. Me costó un poco porque no se me da muy bien el inglés, pero he aprendido a pronunciarlo bien en pocos días. Tuvimos algo de movida con eso, que si mejor en euskera, que si en castellano. Al final, Asier, que tiene un primo en Lleida que es de la CUP, nos explicó que era mejor gritar en inglés para que luego, cuando cuelguen el vídeo en el Yutube, los borrokas nos hagamos famosos y la realidad de Euskalherría se conozca en todo el mundo. Se van a enterar de quienes somos nosotros, colega.




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Cuando acaba el Ongi Etorri

Después de los abrazos, las palmadas en la espalda, las sonrisas y los aurreskus, llega para cada uno de los homenajeados ex etarras el diálogo solitario con su conciencia y la reflexión sobre una juventud malgastada y oscura que solo ha aportado muerte, dolor y desgracia a otras personas.

El Ongi Etorri dura un par de horas, pero las madrugadas de conciencia son muy largas.

(…) “Días más tarde, durante un partido de fútbol televisado entre la Real y el Athletic, se fijó, no en el balón, no en los lances del juego, sino en la gente que abarrotaba las gradas del partido de Anoeta, vascos como él con ikurriñas, con pancartas, algunas con la petición de que se acercara a los presos a cárceles de Euskal Herria, y los veía saltar y cantar y festejar. Y vio asimismo unas imágenes del telediario que acompañaban a la noticia de las altas temperaturas en el norte de la península, y salía la playa de La Concha llena de gentes en bañador, vascos relajados, vascos quizá felices, que paseaban por la orilla, nadaban y se soleaban, parejas de enamorados tendidos en toallas, chavales en piragua, niños que cavaban en la arena con una pala de plástico. Y de buenas a primeras se le puso un sabor amargo en la boca, y aun más allá de la boca, en centro mismo de sus convicciones y pensamientos”.

(…) “De pronto, contra su voluntad, empezó a llover con bastante fuerza. ¿Dónde? En el recuerdo. Se estaba hundiendo poco a poco. El duro, el primero en empezar las huelgas de hambre y el último en acabarlas, el que tomaba la palabra en las asambleas para despreciar a los presos que se tragaban el anzuelo de la reinserción. Pero un hombre puede ser un barco. Un hombre puede ser un barco con el casco de acero. Luego pasan los años y se forman grietas. Por ellas entra el agua de la nostalgia, contaminada de soledad, y el agua de la conciencia de haberse equivocado y la de no poder poner remedio al error, y esa agua que corroe tanto, la del arrepentimiento que se siente y no se dice por miedo, por vergüenza, por no quedar mal con los compañeros. Y así el hombre, ya barco agrietado, se irá a pique en cualquier momento”.

 

Patria

Fernando Aramburu. Editorial Tusquets.




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Del gaztetxe al unifamiliar con jardín

El recorrido del Cuatripartito desde aquel gaztetxe multikultural y sozialista de comienzos de la legislatura al unifamiliar burgués de jardín y barbacoa ha tardado en completarse exactamente dos años. Nada como mezclar el progresismo y la izquierda con el discreto encanto de la burguesía. Que se lo pregunten a Geroa Bai, esa mutación prodigiosa del católico y conservador PNV en Navarra. Y, cómo no, a Podemos y EH Bildu, los implacables perseguidores de todos los pelotazos urbanísticos y plusvalías especulativas de Euskalherría.

Kontuz, Kontuz, los ciudadanos y las ciudadanas tenemos que aprender a hablar con propiedad en la Era Cuatripartita. Recalificar un terreno de propiedad municipal para la construcción particular ya nunca más será un pelotazo. Ahora se trata de un “reto” y de un “plan urbanístico”. La consejera de Interior María José Beaumont revelaba hace unos días que la construcción de una urbanización de unifamiliares en Beloso, en los actuales terrenos de la comisaría central de la Policía Foral, será una de las vías de financiación del plan de traslado de las actuales dependencias a un nuevo emplazamiento, coincidente muy probablemente con el contemplado en el fallido proyecto de la Ciudad de la Seguridad de 2012, entre Badostain y Mutilva.

Quién sabe, puede que las conversaciones entre la consejera Beaumont y el alcalde Asirón terminen con la cesión de un unifamiliar como gaztetxe de uso municipal y puede que hasta la txavalería del nuevo gaztetxe modelo unifamiliar apague su sed con el agua de Itoiz. No olvidemos que este año la consejera Beaumont ya ha probado el agua del pantano a finales de junio, cuando Pamplona tuvo que abastecerse por la histórica sequía. Justicia poética.