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Las ausencias de Uxue Barkos

Lejos quedan aquellos años de discursos y dietas de Uxue Barkos en el Madrid del zapaterismo, cuando su oratoria y su falta de experiencia parlamentaria era agasajada con premios y reconocimientos de todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados. Seis años después, enfrascada ahora en los menesteres presidenciales de Navarra, la agenda política de Uxue Barkos tiene dos importantes páginas en blanco que coinciden con dos actos de enorme peso institucional y simbólico en nuestro país: el 12 de octubre, el Día de la Fiesta Nacional de España, y el 6 de diciembre, el Día de la Constitución.

¿El pecadillo humano de la pereza? ¿Falta de sentido de la responsabilidad política? A priori, ninguna de las dos posibles explicaciones parece encajar con la propia personalidad de la presidenta Barkos. En julio de 2015, ella misma reconocía ser consciente de que era una presidenta abertzale en una región no abertzale. Y esta es la clave para entender sus ausencias otoñales de octubre y diciembre.

            La presidenta de la Comunidad Foral se ha revelado como un ejemplo vivo y recalcitrante del célebre refrán de nuestra lengua “Donde dije digo, digo Diego” por una estrategia que transciende los límites de Navarra. Los gestos son comunicación y hoy en día la comunicación del mensaje es la piedra angular de la política. Si una foto vale más que mil palabras, lo mismo cabe decir de las ausencias en las imágenes que captan determinados momentos. Por eso, resulta muy ingenuo pensar que estas ausencias calculadas están orientadas hacia el electorado nacionalista del Cuatripartito.

En realidad, su objetivo no es otro que transmitir de modo muy claro al resto del país que Navarra is different. Desde su posición como máxima representante del Estado en Navarra, las ausencias de la presidenta Barkos expresan de modo rápido, sencillo y eficaz el mensaje de que Navarra es una Comunidad nacionalista que discrepa abiertamente del espíritu de país unido que es España. Es decir, el rodillo del pensamiento único nacionalista impone su marca en la comunicación del mensaje y en la imagen de la Comunidad Foral en España. La realidad es áspera. Pregunten a un extremeño, murciano o salmantino. Navarra wake up.