Fiesta y toros

Antonio Purroy (SCN)
Jul 2019
SCNavarra

Cuando llegan los Sanfermines siempre surge la pregunta sobre qué tal se desarrollarán las fiestas. Las respuestas oficiales ya las conocemos, siempre positivas. Pero la que vale es la que emana de la ciudadanía. Una vez más hemos disfrutado de un coctel espectacular con el santo morenico, la música de la Pamplonesa, los bailes de los gigantes, la marea de blanco y rojo, la fuerza del toro…

Siempre está la duda de qué pasará con el chupinazo, si aparecerá o no la dichosa bandera. Este año ha estado caliente el asunto con la bronca entre concejales en un balcón del ayuntamiento. Penoso. Mucho más penoso y lamentable ha sido lo de la calle Curia. Como de costumbre, la pitada/aplausos al alcalde en la corrida del día 7, aunque este año parece que han ganado los aplausos.

Todo lo que rodea al santo está cogiendo un gran protagonismo y la parroquia de San Lorenzo se ha convertido en un centro neurálgico de la fiesta. En esta sociedad cada más descreída tiene mucho mérito conseguir aglutinar a la gente alrededor de un santo. Pasa algo parecido con Javier y las Javieradas.

Qué decir de la Pamplonesa. Este año se ha visto todo lo que la gente quiere a la banda. Ya nos sorprendió la manera en cómo derrotó a Osasuna en la votación popular para lanzar el chupinazo.

Hace tiempo que la marea de blanco y rojo se ha adueñado de la calle. Una marea que tiene sus pilares fundamentales en el tirón familiar y en los jóvenes, aquellos que dentro de pocos lustros están llamados a ser los futuros líderes sociales. Marea que se está exportando a bastantes lugares, especialmente, al sur de Francia. De los gigantes y cabezudos ya está todo dicho.

Y llega el toro con su controvertida tauromaquia. El tándem encierro/corrida ha vuelto a poner a Pamplona en el imaginario universal y al toro en el núcleo central del relato. No faltó el aperitivo antitaurino del PETA, acompañado por AnimaNaturalis: sus escogidas imágenes cruentas y sus desnudeces parece que no son argumentos suficientes frente a la cría racional del ganado bravo, la selección del carácter bravura, la fisiología del toro de lidia, los reglamentos taurinos oficiales, los sentimientos de la gente… La tauromaquia tendría que salir a la calle a explicar sus fundamentos. Lo que no se entiende es por qué cuando se está persiguiendo y multando el levantamiento de las camisetas en las chicas, se permite que las antitaurinas y animalistas se manifiesten a pecho descubierto. Algo está fallando.

También llegó la polémica del encierro con la nueva política de los cabestros por su gran tamaño y velocidad, su excesivo arrope a los toros y el atropello de los mozos, que les dificulta realizar carreras emocionantes. Es sabido que la función del encierro es conducir a los toros en el mínimo espacio de tiempo, sin que se lastimen y se resabien para la corrida de la tarde. Los ganaderos no van a dejar de correr sus toros en el campo pues es una práctica positiva para la lidia. La Meca tiene la obligación de salvaguardar la vida de los corredores, pastores y dobladores. Nadie entendería que no se intente eliminar riesgo y peligrosidad para evitar cogidas ante la masificación de la carrera (¡los toros matan!). Y no estaría mal que se limpiara de protagonismos y personalismos innecesarios.

El encierro ha conseguido a lo largo de su historia un perfecto equilibrio inestable que permite pocos cambios y muy estudiados. El antideslizante, por ejemplo, ha conseguido instalarse en sus entrañas con éxito. El intento de mejorar la carrera con los nuevos mansos es loable aunque, a la vista de lo acontecido, se podría introducir alguna mejora como la de utilizar cabestros puros de raza Berrenda y algo menos entrenados, que sean menos camperos y más corraleros.

Un año más la respuesta de la gente al conjunto de los festejos taurinos en la plaza ha sido espectacular, hasta el punto de que se han contabilizado más espectadores que los que acuden al Sadar durante toda la temporada (unos 330.000 frente a los casi 300.000 asistentes de esta campaña). El mérito es aún mayor si se tiene en cuenta la grandiosa temporada que ha hecho Osasuna este año.

Es posible que el conjunto encierro-Feria del Toro de Pamplona sea el más relevante de la tauromaquia y es un gran dique de contención contra los antitaurinos y animalistas que la atacan. Tenemos el compromiso de mantenerlo sin complejos y, aunque algunos hayan querido hacer creer lo contrario, la tauromaquia es legal en todo el territorio español.

Antonio Purroy Unanua Doctor Ingeniero Agrónomo y miembro de Sociedad Civil Navarra

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